miércoles, 14 de marzo de 2018

EL PEQUEÑO GABRIEL

La imagen puede contener: una persona, sonriendo, selfie y primer plano

Mi querido Gabriel

Quiero creer, necesito creer que ahora ya no te alcanzan las maldades humanas. Que en tu nueva vida, los colores, la luz y la alegría envuelven tu pequeño cuerpecito, y que el amor inmenso de tus padres, te llega para hacerte más dulce la espera hasta volver a reencontraros.

Tu sonrisa, tu cara de pillo y tus enormes ojos llenos de toda la curiosidad del mundo, han logrado penetrar en todos nuestros corazones como una flecha lanzada por el gran arco de los sentimientos, atravesando nuestras protegidas barreras, desmontando nuestras defensas y clavándose en nuestras almas.

Mi querido Gabriel, gracias por darme la oportunidad de ver que no soy el monstruo que a veces pienso que soy. Ese monstruo que sigue comiendo a pesar de estar viendo las mayorías desgracias en la televisión, y que, como mucho, cambia de cadena porque tanta muerte “ya aburre”. Ese monstruo que intenta ponerse una armadura tras otra para que el drama de los demás no le salpique.

Tu pureza ha podido más que mis miedos, y he dejado que mis ojos sirvieran de camino libre para esas lágrimas que me ahogaban en la garganta, después de haberme roto el corazón.

Y he llorado viendo tus infantiles fotos, y sigo llorando viendo a esos padres que han sido, y siguen siendo, un ejemplo para toda la humanidad. Gente sencilla de la que deberían aprender absolutamente todos los políticos y mandatarios del mundo. Esos padres cuyas circunstancias personales de la vida los separó, y que tú, estoy convenida, has logrado a unir.

Porque solamente juntos, van a tener la fuerza suficiente para no romper con todo e irse tras de ti. Porque solamente abrazados fuertemente el uno contra el otro, van a poder seguir adelante en este mundo de locos.

Si hay un Dios, o una Energía, o un Universo donde los seres limpios son felices, tú debes estar jugando y nadando con los pececitos, a la espera de que te vayan a buscar.

Mi querido Gabriel, perdónanos a todos.

1 comentario:

  1. Siento mucha pena y a la vez mucha ràbia, cómo alguien puede ser tan cruel? Qué debe pasar por la cabeza de un ser que quiere eliminar a otro? Aún más cuando se trata de un niño, un inocente que sólo piensa en jugar. Esta criatura no ha tenido tiempo de ser malo, de tomar sus propias decisiones de, quizás ayudar a hacer que este mundo fuera mejor..... Nunca sabremos que hubiera sido de mayor y todo por el capricho de una persona sin escrúpulos y obviamente en ferma. 😔

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