sábado, 3 de marzo de 2018

¡ YA SOY VOLUNTARIA !


Mis amigos, y los que me precedían en esta nueva y maravillosa etapa de mi vida, lejos del mundo laboral, ya me lo decían: “Tardarás tres o cuatro meses en acostumbrarte y en centrarte”.

Y yo pensaba, ¡qué va!, en dos semanas estaré totalmente planificada. ¡Sí, sí! Tengo que darles la razón.

No creo que tarde tres meses, pero el mes y medio, desde que me fui, no me lo quita nadie.

Ahora, después de más de 45 días, empiezo a coger de verdad las riendas, y empiezo a hacer lo que tenía “programado”.  Y es que, no nos engañemos, necesitamos unas rutinas y unos caminitos para no ir dando botes de un lado a otro. De repente, tienes tanta libertad entre las manos, que no sabes qué hacer con ella. Es como esa mañana de Reyes, en que sales al comedor y te encuentras veinte paquetes de diferentes tamaños, perfectamente envueltos, esperándote. ¿Por cuál empiezas?

La semana que viene comenzaré, por fin, el gimnasio. Tengo ganas de ir. Noto que mi cuerpo lleva mucho tiempo pidiéndomelo a gritos. Necesito ese esfuerzo físico; el sudar, el cansarme, la ducha renovadora, y el salir de allí como si tuviera alas; satisfecha conmigo misma, porque sé que he hecho algo por mi salud y por mí misma.

Pero con los años todo cambia, y esta vez me he apuntado a la tarifa de las mañanas. ¿La tarifa de las jubiladas, o de las abuelas? ¡Pues sí! ¿Qué pasa? Pero estoy segura que podré seguir mucho mejor el ritmo, sin que se me salga el hígado por la boca, si “compito” entre personas más o menos de mi edad, o mayores, en vez de con  niñas veinteañeras, que cuando ellas han dado quince saltos yo estoy con la lengua fuera en el segundo. ¿Me comprendéis? Seguro que sí.
Seguro que a mí no me pasa...

Volveré, cual hija prodiga, al gimnasio donde empecé hace más de cinco años, y que dejé para ir a otro, porque necesitaba cambiar, y después de seis meses me di de baja, colgando hasta hoy, la mochila. De esto hace ya más de dos años. Así que los primeros días los cogeré con calma y tranquilidad. Ya os iré contando cómo van mis agujetas.

Y ahora también, después de más de 45 días, he empezado mi labor como voluntaria de la Cruz Roja. Esto tenía muy claro que quería hacerlo desde hace mucho tiempo.

Después de una entrevista, un curso bastante intenso online y varios mails y llamadas telefónicas, ayer fue  mi "debut”.

Un día a la semana, una hora y media, hago compañía y acompaño a comprar o realizar las gestiones que tenga que hacer en la calle, a una persona mayor.

La chica que se encarga de la organización del voluntariado, ya me avisó el miércoles cuando fuimos a que me presentara: "Te llevas un bombón de persona"

Y así, es. Naturalmente no daré ningún tipo de dato personal de ella, pero es una mujer de 86 años, con una cabeza muy bien amueblada, y que agradece a la vida cada día que se despierta.

Ayer a las 11 en punto llamé al timbre de su casa. Me esperé un poquito abajo porque había llegado antes de la hora, y por si acaso estaba todavía en la cama, me quedé prudentemente hasta la hora convenida. Cuál sería mi sorpresa, al abrirme ella la puerta, y encontrármela ya con el abrigo, la bufanda y el carro esperándome para salir.

Y hay algo que me emocionó porque me recordó muchísimo a mi madre: iba perfectamente maquillada (pero bien). Los ojitos con su sombra, el eye liner, las pestañas pintadas, y la boca perfectamente delineada con un suave carmín. Un poquito de color en las mejillas y una sonrisa de oreja a oreja cuando me vio.

¡Ay hija!, yo siempre procuro bajar arreglada. Puedo ser vieja, pero sigo siendo presumida. ¡Me la como!

La acompañé a unos recados que tenía que hacer. Se apoyaba en el carro, igual también que hacía mi madre, que jamás quiso sustituirlo por una muleta (eso es de viejos), y yo noté que continuamente me miraba de reojo como diciendo: “Estás cerca ¿eh?”

Me encantó su conversación: sencilla, simple y llana; que en todo momento tuviera en la boca a sus hijos y a su marido, del que hablaba con todo el cariño del mundo, pero sin tragedias por no estar ya con ella. Me hablaba de dónde había nacido, de su vida aquí en Catalunya, de las muchísimas dificultades por las que había pasado, y de lo bien que se encontraba ahora en su casa, aunque…. demasiadas horas sola.

Me repitió bastantes veces las mismas frases, más que nada, para que no me olvidara que tenía 86 años.

Le gustan los trabajos manuales, y el día que me presentaron me regaló un gorrito de punto muy bonito, de colores vivos y con un pompón la mar de gracioso. Ya me lo he puesto, y cuando me veo en el espejo no puedo evitar sonreír.

Al despedimos me preguntó: Vendrás el próximo viernes ¿verdad? Vendré cada viernes, le contesté, a no ser que tenga algo que hacer y haya que cambiar el día.

Sí hija sí, primero tus cosas, me dijo rápidamente, y si algún día te va mal a esa hora me lo dices. A mí me es igual. Yo estoy siempre en casa.

¿Sabéis que me gustó, y que también me recordó mucho a mi madre?, que cada dos pasos que iba dando por la calle, iba saludando  a uno o a otra, y si no, el uno o la otra la saludaban a ella.  Y después, cuando se despedían, me ponía en antecedes de quien era aquella persona, pero siempre desde el respeto.

¡Cuánto se aprende de los mayores!

Hoy me siento bien. Veo ya mi vida encauzada; tengo muchísimas ganas de escribir, he cogido con fuerza mi cuarta novela, y estoy preparando las presentaciones de la última: Ese Bexonte que tantas satisfacciones me está dando.

Voy a hacer algo por los demás y también por mí misma. ¿Qué más puedo pedir? Os aseguro que nada más.

Un beso muy grande a todos.

7 comentarios:

  1. Uff que pasada, yo cuando me jubile, quiero tener las ideas tan claras como tú y llegar como tú. Es maravilloso Alicia como has pasado de una etapa a la otra sin hacer ruido y llevándote lo mejor y dándonos tanto.

    Me alegro mucho que por fin hallas encontrado lo que tanto ansiabas desde hace tiempo, "ahora mismo me sale una sonrisa", pensando en todo en todo el año 2017 y al momento un poco de tristeza al recordar que ya no te encuentras para escuchar tus típicas frases que tengo grabadas en la memoria.

    Disfruta mucho con estas personas que seguro te aportaran grandes momentos y tú seguro que también les sacaras más de una sonrisa, que envidia...,

    Nos vemos pronto amiga. Un beso grande

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    1. Todavía te queda mucho para esa jubilación. Es lo que pasa cuando se es joven. El 2017 fue muy difícil para mi y de rebote os lo puse difícil también a vosotros. Tú me ayudaste muchísimo, con una infinita paciencia y con ese: "Buenos días" con que me recibías cada dia. En la vida todo son etapas y en esta, mi querida amiga, lo quieras o no, sigues a mi lado. Un beso grandisimo.

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  2. Magnífico escrito y magnífica descripción. Poco pensaba yo que te arreglarías tan pronto, pero claro se trata de ti, una persona organizada de pensamiento y obra, con las ideas claras y el corazón abierto a los demás, me encanta y hace feliz leer este escrito, marca mucho tu persona y tus ganas de vivir, ahora realmente estás empezando a hacer lo que te gusta lo que deseas, ha sido largo el camino hasta encontrar las respuestas, a esas preguntas que nos hacemos todos cada día, después de toda una vida de trabajo y esfuerzo, llega la relajación el hacer lo que uno desea, ¿qué más podemos pedir a la vida?.
    Querida Alicia te echo de menos,en el sentido laboral, no así en el personal ya que se que se te tengo y cuento contigo, es un honor para mi ser tu amiga.
    Espero tener las cosas tan claras como tu cuando llegue mi momento, no falta tanto.... ideas y proyectos tengo, como casi todos, pero una cosa es tenerlos en el pensamiento y otra realizarlos. Síguenos dando ejemplo.

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    1. Mi querida Marisa, seguro que todo lo que tienes ahora en la cabeza lo harás realidad cuando, de aquí unos añitos, te toque esta ansiada libertad. Yo tenia una lista enooooorme, pero cuando llega el momento vas desechando cosas y dejando las que realmente te llenan. Las otras, posiblemente ya vendrán. Un beso preciosa y sabes que aqui estoy.

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  3. Fantàstico Alicia ,cuando sea mayor pediré que me acompañes tú. Besos

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    1. Bueno, bueno que tampoco te falta tanto ¿eh? Te apunto en la lista, ja,ja,ja. Un beso guapisimo.

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  4. Es maravilloso que puedas hacer todo aquello que pensabas. Te admiro por compartir tu tiempo con aquellas personas mayores que están solas. No se que decir, es fantástico el planteamiento que tienes. Un beso y sigue adelante. Ojala todos podamos hacerlo.

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