sábado, 28 de abril de 2018

Si no me dices no, ¿es un sí? NO. Si no te digo sí, es un no.



No voy a opinar más de lo que ya se ha opinado, se está opinando y se opinará. Creo que el clamor general que ha explotado en las calles ya lo ha dicho todo. Ahora es momento de que la justicia y la política recojan, ya no el guante, si no los millones de guantes lanzados, y acepten el reto poniéndose manos a la obra para que hechos vergonzosos como los sucedidos en el Palacio de Justicia de Navarra el pasado jueves, no vuelvan a suceder.

Pero yo quiero pensar en voz alta, para poder sacar toda la rabia y la impotencia que se me han quedado agolpadas dentro de la garganta.

¿Quiénes son “la manada”? Pues sencillamente cinco individuos, marcados todos ellos por un enorme complejo de inferioridad, o de falta absoluta de autoestima, que tienen que juntarse entre ellos para intentar que la sociedad los vea, porque individualmente, saben que son una mierda.

Personas con vidas vacías y rotas, que necesitan hacer grandes “proezas”, a través de la provocación y el escándalo, para demostrar al mundo que existen. “Hey, que estoy aquí ¿eh?

Y el problema ya no está en estos cinco despojos humanos, si no en los palmeros que les ríen las gracias. Tipos como la manada no existirían si no supieran que sus actos son aplaudidos por cientos de personas, con iguales problemas de identidad que ellos, que los siguen a través de las redes sociales, o alrededor de una mesa con mucho alcohol y muchas drogas.

Hoy hablaban de los miles de vídeos que circulan por Youtube sobre violaciones, o abusos (ha quedado claro que no es lo mismo), y los cientos de miles de visualizaciones que tienen. ¿Quiénes los ven? ¿Hay tanta gente enferma delante de un ordenador?

La frase más repetida estos días de “No, es no” deberían grabárnosla en la cabeza al nacer.

Pero esa frase hay que aplicarla a todo en la vida. Tengamos personalidad; tengamos opinión; tengamos las ideas claras. No seamos uno más del rebaño que va donde los demás van, y hacen lo que los demás hacen.

No me obligues a ser como tú quieres que sea. No me obligues a que me guste lo que a ti te gusta. No me obligues a pensar como tú piensas. No quieras cambiar mi forma de ser, aunque esté equivocada. No me protejas tanto. No me ahogues con tu amistad.

Yo y solo yo decido lo que hago con mi vida.

Ojalá, desde los hogares y desde las escuelas, a toda esa extraordinaria generación que está subiendo, se les de la suficiente preparación como para saber escuchar, ya no solamente las palabras que salgan de la boca de quien tienen delante, si no los deseos que a veces por miedo, o por vergüenza, se quedan agazapados en el corazón.



4 comentarios:

  1. Estoy tan indignada que no se, siquiera, si podré expresar toda la rabia y dolor que siento. Solamente por la superioridad de fuerza y número, aunque sólo hubiera sido un susto, ya merecen sanción. Ya vale de hablar de la chusma, de los despojos de la humanidad, soluciones, magistrados que sepan interpretas. Si tuviera un mínimo de empatía y por unos segundos, más no podrían resistirlo, se pusieran el la piel de la victima estpy segura de que se desmayarían y bloquearían sólo de imaginarlo. Lo dejo aquí se me pone la piel de gallina al escribir. Esto tiene que solucionarse y acabar ya. Hay decisiones en la vida que te matan dos veces. YO SI TE CREO.❤️

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  2. Es indignación, impotencia y rabia, todo junto es lo que sentimos las mujeres por esta sentencia, que nos hace todavía más vunerables y asustadizas.

    Imposible sentirse segura cuando sales sola cuando ya no está el sol. Necesitamos un sistema que nos proteja y no dude de nosotras. Necesitamos una educación social que eduque a los niños desde pequeños, necesitamos cambiar tantas cosas. Y sobre todo necesitamos contarlo nosotras, no callarlo, no somos culpables, somos las victimas. Luchemos por ello y por la justicia. Todas somos ELLA.

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  3. ¿Puede hablarse de que no ha habido violencia (o sea, violación) cuando dicen que han habido diez penetraciones probadas? Me dan vergüenza y asco estos "jueces" casposos y machistas. Estas decisiones sólo generan rabia y odio; basta ya de estigmitizar al indefenso, al débil, al pobre. Mis mejores deseos de que estos "señores" pasen por una circunstancia parecida en sus vidas y recapitulen de una p...vez. ¡Basta ya!. ¡NUNCA MAIS!.

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  4. Tenéis toda la razón, amigos. Y ahora, los otros jueces, dicen que la culpa es de la ley, que no está clara. Ojalá este hecho tan dramático haya servido para que esta injusta condena, sea la última. Un beso a los tres.

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