sábado, 7 de julio de 2018

¿GAY O MARICÓN?



           

                      Todos conocemos el famoso chiste. Un chico le dice a su padre: Papá, tengo que confesarte algo: soy gay. El padre lo mira con atención y le dice. Vamos a ver hijo, ¿tú tienes un coche de alta gama? No, responde el muchacho. ¿Tú tienes un piso de 120 metros cuadrados, con piscina? No, repite el hijo. ¿Tú tienes una holgada cuenta bancaria? Pues….no. Entonces no eres gay hijo. ¡Eres maricón!


            Si eres rico/a, eres gay o lesbiana, si eres pobre, eres un maricón  o una bollera. Si eres rico, eres un árabe, si eres pobre, eres un moro. Etiquetas en todo según sea tu estatus, ya no social, si no económico, y tu lugar de procedencia. 

             Si eres un negro africano, posiblemente cuando pases cerca de alguien, observarás que, sin ningún disimulo, se agarra la cartera. Por si acaso. Si eres un negro norteamericano, con tu inglés de pato donald bien marcado, y mascando chicle mientras luces unos blanquísimos dientes, seguramente te harán la ola, con toda la admiración del mundo.

            Estamos en la semana del orgullo gay que se celebra en Madrid y cuyo día cumbre es precisamente hoy. La semana de las reivindicaciones de todo el colectivo LGBTIQ+ 

            Unas siglas que empezaron allá por los años 90 solo como LGB (lesbianas, gays y bisexuales), y que han ido añadiendo letras  a medida que nuevos colectivos han querido también verse representados. Transexuales; Intersexuales; Queer… Aquí ya me he perdido. ¿Qué es Queer? Me he preguntado yo, que no sé ni papa de inglés, (como millones de personas) Mi amigo Google me ha dado la respuesta. Significa: extraño, o poco usual. Ahí lo dejo.  ¿Y el signo +? Pues  quiere indicar cualquier otra identidad que no entre dentro de las siglas anteriores.  

            Más de una vez me he manifestado a través de este blog o de otros medios, que soy absolutamente contraria a los días “de”, porque pienso que lo único que hacen es discriminar. Poner la famosa etiqueta. Más de una vez, también, me han rebatido que a veces ese día “de”, es la única forma de dar luz a una causa o a un colectivo.

            ¿Hace falta un día del cáncer para que todos sepamos que existe? No, pero posiblemente ese día nos sintamos más propensos a dejar un dinero dentro de una hucha, o a hacer una pequeña o gran transferencia bancaria, después de ver una maratón por televisión.

            Bueno, estos días aun los puedo entender. Pero otros…

            Día del orgullo gay. ¿Por qué? El orgullo, y esto es una opinión absolutamente personal, se lleva dentro. El orgullo, como cualidad, no como pecado, te engrandece y te hace estar contento contigo mismo. Cuando estás orgulloso de ser cómo eres, o de lo que has conseguido con tu esfuerzo, no hace falta que lo vayas pregonando a los cuatro vientos. Esa satisfacción interior se refleja en el exterior, y se transmite sin necesidad de publicidades.

            Lo que me imagino que en su momento tuvo su verdadera causa reivindicativa, y por lo que se luchó con la seriedad y el rigor que se requería, no tiene nada que ver con el espectáculo de ahora. ¿Hace falta para decir que estás orgulloso de ser gay, o lesbiana, o lo que te dé la gana, vestirte de mamarracho, hacer el payaso, beber hasta caerte al suelo, y faltar al respeto a los que tú crees que te juzgan, dándoles a entender que te importan una mierda?

            Madrid se viste con los colores del arco iris, y todos los políticos pierden el culo porque se les vea en estos desfiles, y serían capaces hasta de ir encima de cualquier carroza vestidos de lagarteranas. Todos los famosos y famosetes se dan codazos estos días por aparecer en las fotografías, rodeados de personas disfrazadas, que estoy convencida que en su día a día serán completamente diferentes, y seguirán sintiéndose orgullosos de ellos mismos.

            No nos engañemos, a los políticos, como a los ayuntamientos de la ciudad elegida para tal evento, les importa un pito ese orgullo. Por lo único que se frotan las manos es por todo el dinero que van a dejar en su ciudad, o en sus bolsillos. ¿A costa de qué…? Es igual.

            ¿Que todo un barrio, como el de Chueca, queda destrozado por el incivismo de los miles de litros de alcohol, y otras cosas, que se consumirán sin control y sin medida durante esos días? Pues bueno. Aun así, las cuentas salen. ¿Que los pobres vecinos tienen que huir (los más afortunados), de sus casas, para que los decibelios de música, gritos y escándalos, totalmente permitidos hasta casi el amanecer, no les den ganas de tirarse por la ventana?  Pues que se vayan. Total esos no van a hacer gasto. Y los que no puedan marcharse, que se pongan tapones en los oídos.

            Como siempre, cuando tu libertad empieza en el momento en que acaba la mía… ¡mal vamos!

            Para nada estoy en contra de todas las personas que se sienten integradas dentro de estas siglas: LGTBIQ+. Es más, para mí estas siglas no deberían ni existir, porque todos deberíamos ser iguales.

            Yo tengo muchos amigos homosexuales y, curiosamente, ninguno me ha comentado nunca que se siente representado en estas celebraciones. Al contrario. Todo son personas fantásticas, con sus vidas, sus alegrías y sus penas, como todo hijo de vecino, pero que no necesitan reivindicar algo a voz en grito, porque  los logros se consiguen día a día; no llamando la atención, si no comportándote como lo que eres: un ser humano más.

            El otro día, un amigo mío, que hace relativamente poco ha salido del famoso armario, me preguntó a bocajarro si yo era lesbiana.

            La pregunta me sorprendió porque él me conoce desde hace muchos años, y sabe que mis inclinaciones siempre han ido hacia los hombres. Le contesté que, por ahora, no. Dicen que nunca se puede decir: de esta agua no beberé. Al preguntarle entonces yo el por qué de esa curiosidad, me dijo que como me veía feliz, relajada, y a gusto con mi vida, y yo misma le había confirmado que no estaba con ninguna pareja "masculina", a lo mejor la tenía "femenina".

            ¡Ay amigos! Ese tema de que siga habiendo gente que se extrañe de que una persona pueda ser feliz estando sola, requiere otra publicación.

            Si algún día mis preferencias cambian, os lo comunicaré, porque lo único importante es ser honrado con tus propios sentimientos y buscar la felicidad. Esté donde esté.  Pero una vez más, y aunque sé que esta palabra abandera mi vida: con respeto.

            Lo que no quieras para ti, no lo quieras para los demás. Como quieras que te traten a ti, así trata a los que tengas delante.

            ¡Viva el orgullo de ser libre para amar como te dé la gana!










1 comentario:

  1. Lo de dedicar un día a una causa es siempre para recordar, por ser minorías o reivindicar algo, ya sé que para ti no haría falta, pero creo que siempre es bueno el acordarse de los grupos que siempre están en desigualdad social, otra cosa es la forma de reivindicación y como se lleva a cabo.

    Todo es bueno si la dicha es buena (como dice el refrán)

    Alicia, me copias el dicho, que es mi lema de vida: " Lo que no quieras para ti, no lo quieras para los demás. Como quieras que te traten a ti, así trata a los que tengas delante". Jajaja.., se nota que hemos estado varios años juntas, ya hasta pensamos igual.

    Un beso muy grande y seamos tolerantes con todo, pero siempre con respecto hacia los demás.

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