sábado, 19 de marzo de 2016

LOS MIEDOS QUE DESTROZAN LA VIDA



Hace unos días escribí una publicación hablando de mi “descubrimiento” del Mindfulness: El ayer deprime, el mañana angustia, ¡vivamos el hoy! Reconozco que a mí me está yendo muy bien, pero soy consciente que hay muchas personas a las que les resulta casi imposible ponerlo en práctica, por muchos beneficios que vean en ello.

Personas a las que el futuro, un futuro a veces tan inmediato que casi se da la mano con el presente, les produce tal desasosiego, que puede llegar a  convertirse en su inseparable compañero de vida.

Es fácil decir: “Lo que haya de ser, será; lo que tenga que venir, ya vendrá; cuando llegue el momento (si llega), ya le plantaremos cara. ¡Teoría!, pero ¿la práctica?

Para aquellos que se despiertan con la angustia de pensar, que les espera una dura escalada a una enorme montaña llena de dificultades, todo les supone un nerviosismo que irá in-crescendo a lo largo del día.

Generalmente, la mayoría de las piedras que forman esa enorme montaña están hechas de miedos, sobretodo de dos tipos de miedos. 

Uno es el terrible miedo al tiempo, a ese tiempo que se escapa sin poder hacer nada para retenerlo…: “Mira qué hora es ya; no voy a llegar a…, voy a perder el…, a estas horas no voy a encontrar….; voy a ir retrasado todo el día para…..”

Y el otro gran miedo, que produce una ansiedad tan fuerte que destroza a quien la sufre, es el miedo a perder la salud. La hipocondría descontrolada conduce al abismo.

La hipocondría no es algo egoísta, aunque pueda parecerlo. No es estar todo el día pensando en lo que te puede suceder, en las enfermedades que se pueden estar incubando en ese mismo momento dentro de ti. Es pensar: “si a mí me ocurre ésto ¿qué será de los míos?”

Cuando un hipocondríaco se da cuenta que tiene un hematoma en la rodilla, su mente se trastorna, y rápidamente “se ve en la consulta del médico escuchando esa sentencia, que ya sabía de antemano: “Lo siento, hay que amputar la pierna”. 

Pero él no sufrirá solo por esa pérdida de una parte de su cuerpo, sino que, automáticamente, todos los fantasmas de las consecuencias, empezarán a interpretar una macabra danza en donde el sufrido amputado se verá en una silla de ruedas o postrado en una cama, incapaz de moverse, y convertido, poco menos que un vegetal y sobretodo en donde verá el sufrimiento de todos los que quiere y le rodean: “ Tendrán que cuidar de mi; ya no podré ir a jugar con mis hijos; ya no saldré más a pasear con mis perros, pobrecillos acabarán en una perrera y se morirán de pena; mi mujer/marido se destrozará viéndome así; se le iré la vida cuidando de un inválido; pasaremos necesidades porque ya no podré trabajar;  mi pobre familia….¿Por qué Señor?¿Por qué?....Pues porque ayer te diste un golpe con el cajón de los calcetines, y hoy, simplemente, te ha salido un cardenal, que con un poco de Trombocid  se te habrá quitado en una semana.

Por favor, cuando tengamos a alguien a nuestro lado que sufre por estas angustias, que las vive como si fueran reales, ayudémosle y no diciendo lo más sencillo: “Venga hombre no te comas el coco, sal y distráete, vete al gimnasio”. Escuchémosle, empaticemos con él y ofrezcámosle todo nuestro cariño y comprensión. En resumen, ayudémosle a ver que los fantasmas, cuando se comparten, ¡desaparecen!






4 comentarios:

  1. Y, por si fuera poco, estas personas atraen a los "fabricadores de miedos" que se alimentan y crecen de sus temores. A mí me está funcionando el identificar las personas y situaciones tóxicas y alejarme de ellas. Excelente consejo el de conversar (yo me permitiría sugerir ampliarlo a prácticamente cualquier circunstancia). Me encanta leerte Alicia! Un beso!

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    1. ¡Ay las personas tóxicas! lo malo es que ejercen un efecto imán. Menos mal que tu eres todo lo contrario. Un beso y todo mi cariño

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  2. El miedo es una reacción natural de nuestro cuerpo por un peligro y que nos hace sentir mal y muy difícil de controlar. La mejor manera de superar un problema es enfrentarlo, vivir el día a día, el minuto a minuto e intentar, como dice el amigo Francesc, SIEMPRE buscar personas con energía positiva en nuestra vida.

    A mi también me gusta leerte Alicia, nos haces pensar y ser mejores personas. Un beso

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    1. Eso es, personas con energía positiva. Yo tengo una compañera de departamento que cumple ese requisito, ja,ja,ja. Un beso guapisima. Y gracias, una semana más, por tus comentarios.

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