sábado, 9 de abril de 2016

" EL ALCOHOL PERJUDICA GRAVEMENTE LA SALUD Y ........."


Hipocresía, tras hipocresía. Nos rasgamos las vestiduras, yo la primera, ante una cajetilla de tabaco. Renegamos de la gente que fuma, y somos capaces de llevar al juicio más multimillonario, a la mayor tabaquera del mundo porque, por culpa de nuestro vecino que llena de humo el portal, el del 7º 1ª tiene cáncer y nunca ha fumado.

Yo fumé, fumé mucho, y ahora me marea y me molesta enormemente tan solo su olor. 

Me encantaría que ya nadie fumara en el mundo, pero sé que es un sueño imposible, entre otras cosas porque hay muchos intereses por medio. Pero bueno…. al menos, hay leyes y hay un aviso obligatorio en cada cajetilla, que te advierte que eso que vas a comprar es veneno.

Pero, ¿dónde están las botellas de vino, de whisky, de cerveza, de coñac, de ginebra, que pongan en sus etiquetas “El beber mata”?

“Yo no hago daño a nadie con tomar unas copas”. Es lo que debió pensar:

El que causó la muerte de 5 personas en la carretera que iban cívicamente por su carril, cuando su coche les invadió de frente, porque el alcohol le había anulado por completo los reflejos.

El que el exceso de copas, abrió la puerta a la peor bestia que llevaba dentro y descargó toda su maldad contenida en esa mujer, niño, animal……

Los niños, desde que son muy pequeños, empiezan a probar el alcohol, como gracia familiar,  y cuando tienen 13 años, se codean con tanta familiaridad con él que comienzan a asociar peligrosamente el binomio: pasarlo bien – beber mucho.

El alcohol es la droga más horrorosa que tenemos las personas, porque es barata, porque nadie te la prohíbe y porque incluso se te estigma cuando no lo bebes:

·        ¿Que no tomas un poco de vino, de cava, de cerveza???
·        Fulanito es más raro que raro, no toma nunca alcohol cuando salimos por ahí
·        Pues vaya plasta de tío
·        ¡Ya te digo!

El alcohol  destruye la personalidad (desgraciados aquellos que piensan que es al contrario).

Os voy a contar algo que me impactó muchísimo. Hace poco, y gracias a todo este nuevo mundo que me ha abierto la literatura, conocí a una persona muy interesante: con carácter, con gran personalidad y con un montón de aficiones e inquietudes. Estaba inmerso en unos proyectos, que solo hablar de ellos hacían que le brillaran los ojos de entusiasmo. Hablando un día los dos del famoso tiempo que parece que nos lo roben, comentábamos, a la limón, como estirábamos el fin de semana para hacer todo aquello que no podíamos hacer durante los cinco días laborables. Por dos o tres veces me dijo algo que me dejó impresionada, por lo tremendo de sus palabras y por su sinceridad:

·        Yo tengo que hacerlo todo por la mañana porque por la tarde no soy persona.

Naturalmente no entendí lo que quería decir y tras mi pregunta quizá un poco indiscreta me confesó:

·        Ya sabes, buena comida, buena bebida, tus vinitos, tus copitas y….. ya soy incapaz hasta de conectar el ordenador.

Y entonces pensé: a esta persona tan maja, tan inteligente, tan activa, tan “normal”, el alcohol le está robando la mitad de sus fines de semana.

Solo quiero que os vengan a la memoria a todos vosotros, las cientos de imágenes de jóvenes borrachos que vemos día  y día también. Jóvenes que encuentran en el alcoholismo una nueva religión, que les hace creer que, profesándola, van a ser los mejores, los más guapos, los más divertidos, los más maravillosos…. Miles de horas que el alcohol robará a sus vidas y que jamás volverán. Miles de increíbles experiencias que se perderán por beberse, uno tras otro, sin medida y en la más absoluta ignorancia, un veneno que puede llegar a matarlos, o hacer que maten a otras inocentes personas.

·        ¡Venga tía, no me ralles!, si fuera tan peligroso como tú dices lo pondría en las botellas. ¿Verdad que no pone nada? Pues, ¡ábrete y piérdete!


P.D. Yo no soy ninguna abstemia y me encanta una copa de buen vino y un buen cava con mi gente, pero intento disfrutar del alcohol y no que el alcohol disfrute de mi.

4 comentarios:

  1. Buena lección social, cada semana, nos planteas un nuevo reto personal en el que pensar, nos hace replantearnos algunos temas e incluso pensar si estamos haciendo bien las cosas, es importante, como decías en capítulos anteriores..., no llegar a ser una persona tóxica para los demás o incluso para nosotros. Y con el alcohol, somos los más tóxicos para los demás y para nosotros mismos, las personas que beben son enfermos y como tal la sociedad les tenemos que tratar como un drogodependiente, Ya que produce un daño cerebral progresivo y finalmente la muerte.

    De todas formas la bebida en su justa medida y en una reunión agradable. Como todo en la vida Alicia los excesos son malos y hay que evitarlos.

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  2. Una copa de cava con las personas que quieres es la medicina mas reconfortante que existe para el espíritu. Lástima que mucha gente necesite una botella entera para poder sentirse "sociable". Una semana más, gracias Yolanda por formar parte activa de mi blog. Hasta mañana

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  3. Coincido completamente en mi amiga Yolanda en todo, particularmente en que cada semana nos traes un tema/reto para recapacitar. Alicia, me encanta/enamora tu estilo y, sobretodo, las anécdotas (por tremendas que sean como en esta ocasión).

    Yo he sido un gran bebedor, tanto de vinos y cervezas como de whiskies de malta y rones. Mi cuerpo hace 20 años aguantaba mucho...hasta que llegó un día que empecé a notar que ya no me sentaba tan bien y, antes que la cosa fuera a más, decidí prescindir de los alcoholes de alta graduación y así, cuando me tomo un rioja en una ocasión que lo merezca (nunca sóla, siempre en la comida), lo disfruto y no me cae mal.

    Creo que es importante oir el lemguaje de nuestro cuerpo y respetarlo.

    Y sí, este finde me he tomado tres copas de vino (y un poquito de moscatel en un postre) porque la vida me ha dado un buen motivo de celebración. Y mientras me las tomaba pensaba en las cosas buenas que me están ocurriendo...gracias Alicia por estar en ellas!. Un beso muy grande!!!!

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  4. Hay cosas que hay que celebrarlas, y una copa de vino en compañía de quien quieres, puede ser el mejor de los elixires. Tu inteligencia está en saber qué es placer y qué es estar a merced de algo que no puedes controlar. Eres grande Francesc. Y muchísimas gracias por meterme en eses saco maravilloso de las cosas buenas. Yo creo que me miras con demasiados buenos ojos.

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