sábado, 12 de noviembre de 2016

¡YA ESTÁN AQUÍ LAS LUCES!


Sé que todos los años es lo mismo, aunque creo que cada vez empiezan antes, pero el mirar hacia arriba, cuando salgo de mi céntrico trabajo, y encontrarme con que unos bonitos y modernos cables están empezando a cruzar ya las calles, llenos de bombillas ansiosas porque les den el pistoletazo de salida, me sigue atenazando garganta. 

  ¡¡¡Ya está aquí la Navidad!!!

Desde hace muchos días, casi desde que guardé las chanclas con arena todavía en sus suelas, las tiendas orientales están atiborrando sus estanterías con: bolas, adornos, casitas para el belén, árboles de plástico, etc,etc,etc.

A mis muchos años, y después de mis muchísimas Navidades, podía haberme acostumbrado, y haber apacentado mi espíritu para ver estas fechas como lo que son: algo pasajero que, en realidad, duran tan solo 5 o 6 días. ¡Fíjate!, menos de una semana al año…. ¡Eso no es nada!

Gracias a Dios yo no puedo argumentar, en mi defensa, que mi reticencia a estas fiestas sea porque me falten 20 euros en la cartera para hacer un regalo; o porque no pueda poner en mi mesa ricas comidas; o porque (lo más importante), alguien de los míos, o yo misma, estemos enfermos….. Sé que en eso soy una súper afortunada. ¡Cuántos millones de personas se matarían por tener una de las cosas que yo tengo, y las veo normales!

Sin embargo, son días que me producen un encogimiento del alma. Me siento mucho más vulnerable y todo me emociona. Sentimientos a flor de piel, que salen disparados con los primeros compases de un villancico.

El intimísimo “Noche de Paz” o el popular “Pero mira como beben los peces……!  hacen que las compuertas de mis infantiles recuerdos se abran de par y par, y las lágrimas se escapen sin que nada pueda detenerlas.

¿Y sabéis que es lo peor de estas fechas? ya no el absurdo, exagerado y demencial consumismo, si no esa obligación de ir con la sonrisa permanente en la boca. El tener que “aparentar” una felicidad, una alegría y un entusiasmo que, posiblemente, no se siente y que lo único que consigue es agotar física y psíquicamente.

Pero en el fondo, como “mi niña” cada vez va cogiendo más fuerza, a medida que me voy acercando más al: ”Señora, ¿quiere sentarse?”, me sigo quedando pegada en los escaparates de las tiendas de juguetes, y en las paradas de las ferias navideñas, esperando encontrar ese regalo especial y original para sorprender a los que yo quiero. Y continuo devanándome los sesos, pensando qué voy a poner el día de Nochebuena en casa (por supuesto algo que no tenga que cocinar en el horno, ni que requiera leerme cien veces la receta en un libro, de entrada muuuuy fácil, pero que luego a la hora de la verdad dudaré: ¿le falta alguna hoja?)

Reconozcámoslo, la Navidad es maravillosa en los hogares donde hay un pequeño para el que, cada figurita que se  ponga en el Belén, o cada guirlanda que se cuelgue en el árbol, van a significar una explosión de alegría y de entusiasmo.

Para el resto, para los adultos, hay demasiados recuerdos y demasiadas ausencias que parecen cobrar en esta época, mucho más protagonismo del que, ya de por sí, tienen cada día.

En fin, queridos amigos, prometo no poner nada más de Navidad hasta el día 24 de diciembre en que os desearé, de todo corazón, que seáis muy felices y así haréis felices a los que os ven desde….un poquito más lejos. Tal vez, desde esas bombillitas que iluminan la ciudad.

6 comentarios:

  1. Pues eso parece, estamos a las puertas de la Navidad y si, es cierto que a la que esas luces colgantes asoman por las calles no puedo evitar el recuerdo de esas fiestas anuales que, se supone, reunen a las familias para celebrarlo.
    Pese a la tristeza que me produce esta época del año, por el mismo motivo que a tanta gente, entro en total y plena contradicción, pues a la vez me siento feliz y triste, me cuesta definir este sentimiento. Diría que es un estado de ánimo de arriba y abajo, ahora estoy contenta, ahora triste. En fin cada loco con su tema!!!
    Tambien me quedo pegada en los escaparates y entro en las tiendas a mirar toda clase de adornos para tomar ideas, pero en el fondo tambien es porque hay algo de nostalgia en todo esto, tengo añoranza de los que no están y aunque eso ocurre durante muchos días al año, parece que en este período Navideño se hace más duro, quisiera estar al lado de personas que por un motivo u otro están muy lejos, o más lejos de lo que debieran, pero así es la cosa, la cosa es así.
    Intentaré, como cada año, sacar el mejor partido a estas fechas.

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    1. Supongo que todo depende de como esté tu "balance" de seres queridos. Si hay algunos que ya no estan pero hay nuevas vidas en la familia, todo cambia. La fuerza de la vida es infinitamente superior a la de la muerte. En la vuestra estoy segura que este año va reinar la ilusión. Y estando tú, ¿como puede haber alguien serio? Un beso, amiga

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  2. Ya llega la navidad, SI, se percibe en la calle, la televisión, la prensa y sobre todo nos lo hacen percibir a nosotros. Para mí la navidad., es una época rara que se sale de la rutina, te hace pensar en otras cosas y sobre todo en el consumismo. Ya cuando llega el día 6 de enero, dices: uff menos mal que se han terminado las fiestas y vuelves a la rutina, “bendita rutina”.

    Cada año pienso, ¿esta época que representa? Y muchas veces veo la respuesta en mi hermana. La celebración que hacen todas juntas, pienso, ESTE es un poco el espíritu de la Navidad, compartir, pensar y reflexionar, olvidar el mundo material y dedicar más tiempo a uno mismo y meditar.

    Dediquemos este tiempo a compartir con los que tenemos cerca algo bueno que podamos ofrecerle, sobre todo que no sea material, una sonrisa sirve. Un beso grande para todos.

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  3. No se puede comparar lo que representaba hace 50 años a lo que representa ahora. Antes la gente se ilusionaba con una simple barra de turrón y los niños con una muñeca o un balón. ¿Ahora? Comer, comer, comer, aunque acabes en Urgencias y gastar, gastar, gastar, aunque luego en enero, a partir de ese día 6, no haya ni pipas.
    A mi me encantaria que tu hermana nos "aleccionara" un poquito. Claro que a ella no le hace falta la Navidad para darlo todo. Un beso grandisimo a las dos.

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  4. Cuando veo con esas luces, adornos, canciones, el ambiente en general, todo el mucho corriendo de un lado a otro para poder comprar aquello que falta, colas e incluso discusiones por esto o aquello... Me entristezco y sin querer evitarlo me traslado a los años de la niñez, todo era mucho más tranquilo, el comer unos langostinos en Navidad era todo un acontecimiento, un piano, aunque pequeño y que no era exactamente el que Habíamos pedido a los Reyes, nos llenaba de ilusión. Me entristezco al recordar todas aquellas personas queridas que, aunque permanecen en mi corazón ya no están físicamente... La Navidad parece haber dado un giro en estos tiempos y desgraciadamente para la mayoría parece que solo se trate de consumir y si es más mucho mejor. Sin embargo me alegra pensar que hay gente que realmente vive la Navidad y que solo necesita estar con sus seres queridos, que se encuentran a faltar a los que ya no están, pero también se da la bienvenida a los nuevos...Yo me quedo con esto, con mi gente querida y con un gran recuerdo para los que ya no estan, no necesito más. Bonito escrito Alicia. Un beso enorme

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  5. Mi querida amiga, tus Navidades ahora tienen que ser las mas maravillosas del mundo. La fuerzas de esos pequeños arrasa con todas las tristezas. Un beso grande y otro para tu mami.

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