sábado, 10 de diciembre de 2016

¿HOY VOY A TRABAJAR?


Sería absurdo no reconocer que llevaba tiempo esperando esta semana. ¡Que maravilla, dos días de fiesta! Fíjate que chulo: el lunes trabajo, el martes no, el miércoles sí, el jueves no, el viernes sí, el sábado no….

Pues tengo que deciros que me he encontrado muy, pero que muy despistada. No sabía por la noche qué día era al día siguiente. Me extrañaba poner la televisión y que apareciera Pasapalabra.  ¿En domingo? Será algún especial. “No querida, es que no es domingo: es martes”

Qué alegría para el cuerpo, como diría mi queridísima y admiradísima Lina Morgan, despertarme cuando solo faltan 15 minutos para que suene el despertador, dejar escapar un: ¡Ay no! y de repente, en un segundo de lucidez matutina, pararme a pensar y empezar a hacer trabajar las neuronas a toda máquina, con el gratificante resultado de su conclusión: ¡Que hoy es fiesta!

Pero da rabia porque….ya no se duerme igual. Cuando esas neuronas ya se han espabilado,  a ver quién las vuelve a meter en la cama.

¿Y si es al revés? Si miras de reojo ese despertador traicionero y al ver las 5:45 le sonríes burlona pensando: ¡no vas a sonar…. es fiesta! y una vocecilla maligna en tu interior te dice: “Pero, so boba, que hoy trabajas”  ¡Dios!

Los humanos…, bueno, todos los seres vivos, necesitamos una rutina. Necesitamos ese collar invisible que nos vaya guiando por el camino ya conocido de tanto andarlo y por el que nos sentimos, al menos, más seguros.

¿Qué vamos un poco programados? Puede ser. Pero, en ocasiones, cuando se rompe con esa rutina, cuando cortamos con la cadena de producción diaria, que no es otra cosa que hacer lo mismo día tras día, nos sentimos perdidos.

Yo deseo, como es lógico,  que llegue el día de fiesta, o el puente, o las vacaciones, pero muchas veces me agobio porque quiero aprovechar esas horas para hacer tantas cosas que me creo una obligación mucho mayor que si fuera a trabajar. La sensación, cuando después echo la vista atrás y me doy cuenta que, de todo lo que quería hacer, solo he conseguido una cuarta parte, es de haber perdido un fantástico día.

Todo esto lo digo bajito y así, entre nosotros (que no salga de aquí) porque si lo llegaran a  leer mis jefes seguro que me harían rápidamente una proposición, no se si indecente o no.

Ø Sra. Lakatos, en bien de su salud mental y estabilidad emocional, hemos decidido: que a partir de primero de año no va a volver a disfrutar de ningún día de fiesta (ni nacional, ni local), ni de fin de semana ni, muchísimo menos, de vacaciones. Por supuesto como somos una empresa, como usted, ejemplar, si en algún momento nota que está a punto de tirarse por la ventana venga y lo discutiremos. No el que se tire por la ventana, por supuesto, si no el darle algunas horas de asueto, bajo estrecha vigilancia médica.

No, mejor que no lo lean. Intentaré no exigir tanto a mis pobres festivos y simplemente para esos días especiales planearé disfrutar más de mi tiempo, pero tranquilamente, sin que mis neuronas se estresen demasiado, no sea que se pongan a trabajar como locas y me hagan desear que suene el  despertador.

 Hoy es sábado ¿no?   Un beso a todos.


4 comentarios:

  1. ...y además nos está haciendo un tiempo fantástico apto para el "dolce far niente"...Muchos "pequeños momentos" para tí y toda nuestra família del blog y que sepamos disfrutarlos!!

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  2. Pues si, los dias de fiesta son geniales aunque vengan un poco locos. Tienes mucha razón cuando dices que se confunden los dias de fiesta con los laborables, pero sinceramente bienvenida sea la confusión, dura muy poco. Seguiré tu doctrina y a partir de ahora no me exigiré tanto los festivos, me didicaré a la "dolce vita". Como siempre es un buen consejo.

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  3. Ahí, ahí, como bien decis los dos, practicar un poco, ya no el no hacer nada, que seguro que no podríamos, si no el..... me tomo mi tiempo para hacerlo. Sin prisas. Como cuando se saborea un buen café. Una semana más, un beso amigos.

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  4. ...Y que maravilloso es poder disponer de todo el tiempo del mundo para hacer lo que nos plazca. Pero debemos reconocer que de vez en cuando "esa rutina" a la que estamos acostumbrados nos tranquiliza.... Quizá sea porque, como bien dices, nos exigimos mucho en esos días...De todas maneras: ¡Bienvenidos los días de fiesta! Un beso, en mi "free time"

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