sábado, 25 de febrero de 2017

MUCHO TE QUIERO PERRITO, PERO PAN…POQUITO


Qué buenos somos todos, qué simpáticos, qué divertidos, qué amables, qué buen rollito tenemos mientras no se nos toque la cartera.

Qué dispuestos estamos a hacer cosas, a buscar, a comprar y a preparar mientras no sea con nuestro dinero.

Con cuánta alegría nos apuntamos a cualquier sarao, mientras al final no tengamos que  apoquinar para un regalo.


¡Ay dinero, dinero…! eres capaz de sacar lo mejor y lo peor de nosotros.

Si quieres destruir una familia: pon una herencia en su camino.

Si quieres destruir una amistad: pídele dinero.

Si quieres deshacer un grupo: que alguien se dé cuenta que ya va pagando tres veces mientras otros aún no se han metido la mano en el bolsillo

Si quieres que una comunidad acabe en una batalla campal: exige que todas las cuotas sean por coeficiente en vez de lineales (¿se nota que soy ahora la secretaria de la mía? ¡Ja,ja,ja)

Me cabrean las personas que (pobrecillas) justo en el momento de pagar les entran unas irrefrenables ganas de ir al lavabo y, mira tú por donde, cuando vuelven al cabo de media hora, ya está pagado. ¡Pero hombre, no tenías que haberlo hecho…..!

No soporto las personas que cuando el camarero deja la cuenta encima de la mesa, como por arte de magia esa cuenta desaparece, se vuelve invisible. ¡Nadie la ve!

Y qué me decís de las personas que, cuando esa pobre cuenta continúa encima de la mesa, cada vez mas acomplejada de su nula existencia, de repente se ponen a mandar whatssaps o tienen que salir urgentemente a la calle porque ahí no ha cobertura…

Qué rabia da tener que coger la, moralmente hundida, cuenta de la mesa y acabar sacando la tarjeta de crédito mientras una terrible sensación de vergüenza ajena te dispara hasta el último gramo de bilirrubina del cuerpo.

De todas formas, con los años vas puliendo las compañías y aprendes a huir o… ¿por qué no?, a rechazar según qué tipo de “invitaciones”, y te vas rodeando de gente con la que tienes la tranquilidad de saber que si hoy has pagado tú mañana pagarán ellos; que si hoy les has dejado 50 euros mañana ellos te los dejarán a ti.

Y es que si hay algo que realmente consideramos “mío” es el dinero. Como decía Gollum en el Señor de los Anillos: Mi Tesoro.

A nadie se lo regalan (bueno, a casi nadie). Cuesta ganarlo y mucho más cuesta conservarlo.

Cuántas veces hemos dicho: Es que el dinero vuela. Pero, ¡por Dios! si he ido al súper para comprar cuatro tonterías con 50 euros  que no nos olvidemos pero son 8000 de las antiguas y queridas pesetas (llamarme romántica) y  he salido con lo justo para comprar el pan en la panadería.

Cuántas veces nos entra un terrible sudor frio al mirar el monedero y ver que en vez de los 40 euros que llevábamos por la mañana solo aparecen unas cuantas monedas de calderilla.

“No puede ser”, te dices una y otra vez, si no he comprado nada; si no he ido a ningún sitio. ¡Me las han robado! Y tras rebanarte los sesos intentando visualizar la película del día desde el momento en que has salido de casa  empiezas a contar:

¡Ah sí! que se me había acabado la tarjeta del autobús y he comprado dos billetes.

¡Ah sí! que he pasado por la farmacia y me he acordado que ayer solo me quedaba un gelocatil y he comprado una caja.

¡Ah sí! que le he pagado el café a Sonia.

¡Ah sí! que ha venido Manel  y le he cogido un número de los ciegos.

¡Ah sí que + ah sí que + ah sí que! =  39,12 euros

Por eso porque el dinero hay que atarlo corto y aun así se nos va con otros, miramos y remiramos a nuestro alrededor en busca de “depredadores” que tras una sonrisa, una broma o una falsa lágrima, quieran arrebatárnoslo.

Pero en el fondo, querido amigos, ¿hay algo más bonito que invitar? Por supuesto, ¡que te inviten!

Un beso y a ver cuando nos encontraos todos para hacer una buena celebración (prohibido llevar móvil, ja,ja,ja,)
 


2 comentarios:

  1. Como siempre, tienes toda la razón, EL DINERO, es una falso amigo que te absorbe y no te deja escapar, te quita lo mejor de ti y te deja sin tus amigos.

    Hay que saber hacer uso de él y saber compartirlo para conseguir ser feliz. Yo he aprendido mucho de ti, tu maravillosa gratitud y tu generosidad me han hecho siempre sacar mi mejor sonrisa

    Siempre hay que huir de las personas tóxicas y acompañarnos de gente como tú, que siempre nos aportan cosas nuevas. Gracias Alicia. He pasado una semana estupenda.

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  2. Mi querida Yolanda, sabes que soy refranera y hay uno al que le tengo auténtica "devoción": Quien siembra, recoge. ¿Te lo aplicas? Un beso guapa.

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